Sí, puede que no haya nada de malo con un reino o una república

donde nadie lea poesía, pero definitivamente hay algo malo

con una donde nadie la escriba.

Stefan Themerson

La mayoría de las películas sobre escritores emergentes tienden a abordarse desde dos perspectivas: la del éxito o el fracaso. Entonces, ¿qué pasa cuando la vida nos sitúa en una especie de limbo del cual no queremos salir? La película Paterson, de Jim Jarmusch, que no trata de ganarse la lotería editorial ni de fracasar miserablemente, refleja esta realidad. No se trata de una historia sin esperanza, aunque tampoco es esperanzadora. Así que si eres escritor o poeta es posible que te identifiques con la cinta.

En ella se narra la historia de un joven llamado Paterson (Adam Driver), quien casualmente vive en Paterson, New Jersey, y adora a William Carlos Williams, uno de los personajes más famosos de la ciudad y de la poesía norteamericana. Incluso un poema del autor, también llamado “Paterson”, aparece en distintas escenas de la película.

Cada que alguien le pregunta a Paterson a qué se dedica, responde que es chofer de autobús, aunque en secreto también es poeta. Sus poemas no son buenos, pero tampoco malos. Como el siguiente que aparece y te compartimos en su idioma original, pues tal como se menciona en la cinta “la poesía traducida es como tomar una ducha con un impermeable”:

Love poem

We have plenty of matches in our house

We keep them on hand always

Currently our favourite brand

Is Ohio Blue Tip

Though we used to prefer Diamond Brand

That was before we discovered

Ohio Blue Tip matches

They are excellently packaged

Sturdy little boxes

With dark and light blue and white labels

With words lettered

In the shape of a megaphone

As if to say even louder to the world

Here is the most beautiful match in the world

It’s one-and-a-half-inch soft pine stem

Capped by a grainy dark purple head

So sober and furious and stubbornly ready

To burst into flame

Lighting, perhaps the cigarette of the woman you love

For the first time

And it was never really the same after thatAll this will we give you

That is what you gave me

I become the cigarette and you the match

Or I the match and you the cigarette

Blazing with kisses that smoulder towards heaven

Paterson vive con Laura (Golshifteh Farahani), una mujer compleja y a la vez maravillosa, quien produce arte con los objetos abandonados, pues encuentra satisfacción y gozo—a veces absurdo—en la mera creación. En cambio, el protagonista hace lo que muchos escritores: escribe para sí, en secreto; escribe antes de comenzar a trabajar, durante su hora de almuerzo y cuando vuelve a casa; escribe en los momentos que tiene disponibles para sí, los que no son dilapidados por su trabajo, su relación con Laura, o con la rutina insatisfactoria de su vida.

Paterson parece no querer lograr algo con sus poemas, como publicarlos o asistir a lecturas, sólo desea leérselos a Laura. Experimenta una vida sencilla: salir a tomarse una cerveza cada noche y despertar todas las mañanas junto a la mujer que ama. Tampoco aspira por un contrato editorial y ni siquiera recibe alguna apreciación externa por sus poemas, excepto por su amada.

Justo cuando se comienza a creer que es una película lenta en la que parece no suceder algún acontecimiento, una crisis lleva al poeta a experimentar un desconcierto desesperanzador que lo cambia todo, aunque con la estoica actuación de Adam Driver es difícil darse cuenta de ello.

Paterson es una historia que plantea que el proceso creativo debería ser suficiente para un escritor, y los aprendizajes que nos deja ésta son brutalmente honestos, ya que afirman una verdad: si eres escritor es muy posible que no te harás famoso, algunas veces te sentirás como un impostor, quizá deberás quedarte con tu trabajo de oficina, algunos días serán aburridos y algunos poemas serán malos y otros buenos.

A diferencia de Laura, quien encuentra aquello que la hará feliz, Paterson halla la satisfacción en su vida monótona, en esa peligrosa zona de confort a la que nos acostumbramos, pues escribe sin saber que cumple un propósito a pesar de que el mundo no es lo que definiría como “éxito”; sin embargo, la historia nos muestra que mientras seamos quienes elijamos nuestra vida, las expectativas de los otros no importan.

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